miércoles, noviembre 11, 2009
Debo ser yo...
No es la primera vez que me pasa que después de una situación divertida, emotiva y cariñosa en vez de sentirme contenta, completa y pletórica, me entra una especie de morriña y me invade la melancolía de lo que pudo haber sido y no fue.
Así me siento ahora.
Llevo dos días dándole vueltas a la cabeza a lo que dije y no debería haber dicho, a lo que no dije y debería haber comentado; y recordado a las personas con las que hablé, con las que no hablé y con las que debería haber hablado más. Me descubro analizando mis gestos, mis sonrisas y mis palabras. Y al final, me siento triste.
Sobre todo por lo que perdimos por el camino.
sábado, octubre 31, 2009
domingo, octubre 25, 2009
Profesionales
La gente funciona como funciona, normalmente mal, deprisa y a destiempo. Y sólo cuando y porque le mandan. Un aburrimiento, vamos.
Que estas cosas las haga mi hija de 9 años, pase, que sea la costumbre de los veinteañeros, recién-salidos-de-la-universidad, mal, pero acaban de salir del nido* (ejem. habría que verlos, seguro que algunos han hecho y han vivido más de lo que yo haré en los próximos veinte años), pero que lo hagan los supuestos profesionales de este país, sean del perfil que sean y tengan el puesto que tengan, ni lo entiendo ni quiero hacerlo.
Y lo malo no es que su trabajo salga mejor o peor, sino que todos ellos son los padres y las madres de los dirigentes políticos, los presidentes de clubes de futbol, los banqueros, los jueces, los médicos, los… del futuro.
¡Un asco!
*¡Carla, no me mates!
jueves, octubre 08, 2009
¿No os lo he dicho?
¡¡¡Me publican un relato!!!
Y desde que lo sé, estoy así

Y veo la vida así

Y quiero bailar así

¡Ah! ¿que queréis más datos?
El libro se llamará "El trueno en la memoria". Bonito, ¿verdad?
Y está cocinándose en este momento.
Mis compañeros de fatigas se llaman Pablo Bujalance, Rafael Caumel, Carlos Ernesto García, Salvador Moreno y José Antonio Quesada.
Seguramente ellos no saltaron de silla en silla cuando el editor les llamó para comunicarles que formaban parte de los elegidos. Entendedlo, es una simple cuestión de costumbre. Tienen unos curriculums en esto de la publicación que dan miedo.
¡Ah! ¿que cuando sale? Si todo va bien a finales de este mes o principios de noviembre está en la calle.
Ya os avisaré para que lo compréis
lunes, septiembre 28, 2009
Cuentos
Pero lo mío siempre han sido las novelas. Cuanto más gordos, mejor. Los cuentos –relatos los llaman ahora ¿o no son lo mismo?– siempre me han parecido demasiado cortos. Va el autor y te deja con la miel en los labios cuando llega lo mejor. Y es que no tienen final. Y a mí, que a veces soy más simple que el desarrollo de una berza, me parece frustrante.
Pues bien, ésta ha sido mi filosofía de lectura hasta hace cuatro días. Días en los que sin quererlo me he convertido en escritora –me río de mí misma cuando me escucho definirme de este modo– de relatos e incluso de microrelatos. Que ¿cómo ha sucedido? Fácil. Como una no se come un rosco como escritora, se apunta a los concursos que ve por ahí y claro pues le toca hacer lo que le piden, que para eso es muy mandadita.
Y he descubierto que es mucho más complicado de lo que parece. Por que, a ver, ¿cómo demonios se cuenta una historia en menos de 1000 caracteres. Rápido y rápido, claro.
Pero, en fin, es lo que hay y lo peor de todo –después de tantas quejas– parece que no lo hago tan mal.
viernes, septiembre 18, 2009
De vuelta, como siempre
Odiaría tener que pasar por esta vida esquivando al vecino del sexto C para no entrar en el ascensor con él por si es el Violador de la Pared, revisando la cuenta de la mercería del barrio por si la buena señora, a la que, por cierto, que le quedan dos meses para jubilarse, ha pensado entrar en una residencia de ancianos de lujo a mi costa o dejar de tomarme el café de las once con la secretaria de contabilidad por si le cuentan a su jefe que me pongo las botas a curasanes con mermelada de fresa.
Así que prefiero ir por la vida de ingenua, inocente, ilusa o llámeme lo que a usted mejor le parezca que ser de aquellas que no andan por la calle después de las diez, no dicen a su compañera de trabajo dónde van a pasar las navidades y dejan siempre una luz encendida en casa, aunque se marchen quince días a un crucero por el Mediterraneo.
Lo último que he hecho: enviar tres relatos que no han pasado por el Registro de la Propiedad Intelectual a un editor simplemente porque me ha puesto un caramelo en la boca diciéndome que está a punto de sacar una obra colectiva de relatos y quiere estudiar si alguno de ellos le encaja. No sé cuál es la obra ni cuando sale ni si habrá compensación económica ni cómo, dónde y por qué la van a distribuir ni la tirada, etc., etc., etc.
¿Cándida, necia, crédula, tonta o sólo bienpensada?
Llamadme lo que queráis, pero no tanto que el lunes sin falta me paso por el Registro.
miércoles, agosto 12, 2009
CLOSED
El 14 de septiembre estaré de vuelta.
Un besazo por vuestra paciencia.

